Poemas finalistas

Brujería, misto, magia o polvito, de Matías Lemo

Le dábamos al vino fiesta
meta porquería
en la jurisdicción
del bar de la Canaca,
hasta que la batieron:
había empezado la onda
en lo de mi china
Lara Pechugas.

Salí del boliche
monté la moto
y fui derecho
al chamamé
re pulenta
chasquibún.

Respetaba la ley
-no se crea lo contrario-
así que paré
en el cruce del semáforo,
la luz roja anfeta
me mareaba.

Llegó arando un éinshel
negro joguineta Adidas
que miró picante
y me tiró un besito.

Yo que soy poronga
no me hice el guanaco
y aceleré en punto muerto,
por algo me dicen el Mansa.

Cortó el verde
le metí al turbo
nitroglicerina
para mi gárgola
traga nafta.

El cachorro oscuro
arrancó con fuerza,
de pichicho pasó a galgo
corriendo detrás
de mi Lara Pechugas.

El éinshel negro,
tan guapo en su carreta,
se prendía un pucho
y me verdugueaba,
el peluche,
¡a mí, que nunca me achiqué!

Hasta que me tocó la yanta:
salté re avioneta
a toda la velocidad
de la nave.
-¡Subí a las nubes!-,
me gritó el tegobi,
mientras yo volaba.
Juro que ahí nomás vi
entre chispas
cómo la canchereaba
y a la casilla
se la metía.

El mismo diablo
-¡sangre de pato!-
se había llevado
del chamamé
a mi Lara Pechugas.

Me desperté boca arriba
en aquella sombra de árbol
donde ahora peleando
retruco, fitito,
vale cuatro, lavatáper,
traka traka
retuntún.

El éinshel negro
dale que te dale
me cartuchea
el as de espadas
y así, ay Mandinga,
es como acaba
esta ranchada.

Chauchas, de Fermín Torres Beltrán

Estrellas embarradas
dormitan en el patio.
Serpientes, ojos cerrados.

Caen
una
a
una,
lluvia,
de este acá.
Apenas, los latidos semilla.
Y estos garabatos rotos
volviéndose pampa.

En Etiopía y acá, de Sofía Martínez Yantorno

(A Guille, mi amigo más alto)

Me enojé por una boludez y
anoche no te contesté más los mensajes.
Tampoco me voy a hacer nada de Racing

Hay una buena razón para las murallas
¿no creés?
afuera hay leones y leopardos.
Muros de tres metros de altura,
Cuanto más gruesos mejor.
Los míos, muy buenos.
Igual a veces se cuelan las hienas.

Hoy antes de salir:
Guardé los esmaltes junto con las llaves.
Me las pinto a propósito
Limar, una capa de base blanca, esperar,
primera mano de color, esperar,
segunda mano, esperar, brillo, esperar.
Para obligarme a estar
cinco minutos quieta

Al llegar:
tenías la valija de mano prolijita
y el Check In
Y los documentos en carpeta por duplicado
que nadie va a pedir pero por las dudas,
Y el pánico a que se caiga el avión
que no se va a caer pero por las dudas

Comimos tu pizza tacaña sentados en el piso
Te conté del nuevo capítulo del Mago
y las giladas con las que me sale ahora
pero soy pelotuda y lo llamo para garchar.
Vos de tu chica que te espera allá
y del clona para el avión
y zapamos Blackbird
como si no fuera la última vez

Cuando me fui:
Me paré en puntas de pie para mirarte los libros del estante alto.
Nuestras bibliotecas son íntimamente parecidas.
Apenas rocé los que te presté la otra vez
Vos los sacaste sin trabajo y además

extendiste las manos para mí:
Seis libritos tuyos para que me lleve
encontrarse en un lugar muy remoto
y agarrarse de algo concreto.

Las nueve cuadras a casa
fueron despacito
Lloviznó

Hay una buena razón para las murallas
¿no creés?
y si la ciudad está aislada en el desierto mejor.
Que se tarde no menos de 20 días para llegar
Como cuando esperás el 463
Para ir al barrio en el que (ya no) somos vecinos

No me voy a hacer nada de Racing
porque al final nunca fuimos a la cancha como dijiste.
No vi eso de la avalancha y el alambrado.

Mentira, Carrizo
Ya sé que estoy siendo caprichosa
y anoche me enojé con cualquier excusa
y no te contesté más los mensajes

porque qué bronca que hoy te vayas,
con lo que cuesta derribar nuestras murallas

El chico ese de Rimbaud es vulnerable

En Etiopía y acá
hay que ser valiente para ser vulnerable

Indómito, de Victoria Montes

No hay goteras acá,
he secado los techos después
de miles de carpas improvisadas,
sin el sostén de las varillas,
una carta al final de la almohada, nosotras tan blancas
al borde de dos mundos,
mamá tan apurada,
nuestra barca siempre al borde,
no nos hundimos cuando se fue, secamos las ropas y las paredes,
los lechos más separados,
bregando desde los rincones sin revoque, el moho cubriendo libros,
sale indómito el escape,
ya nuestros ojos lo miran todo.

Murciélagos, de Lucila Hernández

Un murciélago entró en mi departamento
del piso dieciséis
A través de la ventana entreabierta de mi cuarto

Un alboroto de alas negras
En un cuadrado de cuatro por tres
Me asusté
Corrí afuera
Cerré la puerta
Sin saber qué hacer con la bestia
Busqué en internet:
Murciélagos.
Información. Acerca. De.
Leí que
algunos murciélagos hibernan en cuevas
durante los meses de invierno,
sobreviven temperaturas de congelación,
sobreviven aún después de haber estado aprisionados en el hielo. La mayoría de murciélagos tienen sólo una cría al año,
son extremadamente vulnerables a la extinción.
Las Madres Murciélago pueden identificar a sus bebés
entre miles
– millones -
de murciélagos
por sus
llamadas
por sus
ecos
por sus
emanaciones
únicas
Los murciélagos pálidos comen escorpiones.
Son inmunes al veneno.
Resisten las picaduras
de hasta los escorpiones más venenosos:
El escorpión de corteza, de Arizona,
El escorpión emperador.
Hasta un setenta por ciento de la dieta del murciélago pálido puede ser escorpiones,
en cierta época del año
Los murciélagos vampiro son altruistas
Regurgitan sangre para alimentar a sus familias.
Me acerqué a la puerta cerrada

Se escuchaba silencio
Abrí la puerta con sigilo:
Aferrado al caño de la cortina de voile Envuelto en sus alas,
El murciélago dormía.
Volví a cerrar la puerta con la delicadeza Con la que me movía cuando
Mis hijos eran recién nacidos
Y se quedaban dormidos.
Pasé esa noche
En el sillón del living
Soñé que
comía escorpiones y
alimentaba a mis hermanas con mi sangre que escuchaba el llamado
De mi hijo amado a la distancia
Y también que
después de un largo cautiverio en el hielo batía furiosa grandes alas negras
y volaba
volaba
volaba

Perdido, de Matías Rivarola

La última noche que jugamos la noche
que lo prohibieron
un chico se perdió
los adultos se metieron
al monte
barrieron los techos y alcantarillas con sus linternas
el barrio quedó en silencio
cuando me preguntaron
dije no haber visto
nada
estaba cazando sapos
los metía en una bolsa
sin saber para qué
dije que no
pero lo ví
dónde pisó por última vez
no volvió a crecer la gramilla anoche soñé que saltaba
de un cuarto piso
desde la habitación de sus hijos pensé en escribirle un mensaje
lo dejé así
a la tarde encontré una foto suya
no me había dado cuenta
lo cansado que estaba
que siempre se empieza a envejecer por los ojos.

Será, de Paula Page

Casualidad.
Pensar en vos y que aparezcas.
O directamente es algo inusual,
como dejarte un vaso de agua y que amanezca vacío.
Es Que no Pienso deliberadamente en vos
Y sin embargo, Te veo tras el vidrio de la cocina.
Estás como en una espera bajo el árbol, en un banco de plaza, con las hojas desteñidas arremolinadas a tus pies.
Y el viento, apenas.
Y un suspiro, apenas.
Y el portón de la calle que tiembla y suena en su movimiento. Todo eso.
Como un otoño que llega y me hace pensar en vos.
Pero no te quiero pensar.
Y sin embargo te veo.
Aunque no se pueda.
Y pienso en que es magia, esoterismo o locura.
Aunque prefiero la magia.
La magia de tus dedos que abrochan y desabrochan botones, que corren cortinas,
que espantan una corriente de aire,
que me acarician la nuca,
que me tocan un hombro,
que dibujan en el polvo de la mesa Es por acá.
Dudaba.
Hasta que Duque movió la cola y se acercó al árbol.
Y de la niebla de las magnolias distinguí otra vez tu figura.
Y él te olfateó la mano.
Y dije: ¿Será?

Star Wars, de Erica Pedruzzi

Darth Vader me mira desde el estante.
Te lo regalé en una Navidad fría
en otro hemisferio.
Se quedó en mi escritorio.

Escuché “Soy tu Padre” con mi padre
en un cine que ya no existe.
Como mi padre.

Otra vez “Soy tu Padre” con vos
en un sillón, muertos de risa y de la mano
viendo videos alquilados en Blockbuster.

De nuevo “Soy tu Padre” con mis hijas
(y mis hijas con su padre) en Netflix
antes de que te mudaras.

Te pregunté qué hacía con lo que quedó en casa.
Deshacete de todo, me dijiste.
No me interesa nada
que no haya usado durante el último año.

Y acá nos quedamos,
Darth Vader y yo.

May the Force be with you.